Las familias argentinas enfrentan el inicio escolar recurriendo a libros usados, uniformes de segunda mano y grupos de WhatsApp para compartir datos, impulsados por la difícil situación económica y cambios en las costumbres de consumo.
Los colegios también venden bolsas de uniformes usados y las cartucheras, mochilas y útiles se obtienen de manera más económica para aliviar el impacto presupuestario.