Niños de la comunidad como Nasa, Joel y Tina describen cómo el agua invadió sus casas por las fuertes lluvias y el desborde del río Pilcomayo. Ellos evacuaron con sus familias, perdiendo colchones, ropa y camas, y ahora viven en condiciones precarias sin carpas ni mercadería suficiente.
En La Gracia y otras zonas afectadas, unas 25 familias se desplazaron hace una semana hacia la costa de la ruta. El camino a Misión La Paz está cortado, y comunidades como La Estrella y Santa María sufrieron desplazamientos preventivos, priorizando mujeres y niños, mientras algunos adultos quedaron cuidando pertenencias.
Los evacuados enfrentan problemas de salud por caminar en agua con zapatillas mojadas, causando hinchazón y dolor en los pies. El río Pilcomayo, fuente vital de pesca y alimento en épocas normales, ahora genera miedo por las crecidas, y las escuelas llevan dos semanas suspendidas porque los caminos están intransitables y los maestros no pueden llegar.
Las familias expresan desesperación por no tener casas estables ni dónde comer, y temen que la situación empeore sin ayuda inmediata.