Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido 448 días en Venezuela, llegó a Buenos Aires en un avión privado de la AFA y pasó la noche en el Edificio Centinela de Gendarmería, donde recibió estudios médicos imposibles de realizar en Argentina como resonancias y tomografías.
La familia de Germán Giuliani, otro argentino aún preso en Venezuela desde mayo de 2025, se presentó en el lugar para pedir ayuda ante la Guardia Periodística, revelando nueve meses sin contacto estable salvo llamadas esporádicas de dos minutos cada 15 días bajo vigilancia.
Virginia Rivero, esposa de Giuliani, expresó esperanza hasta el último momento de que su marido regresara con Gallo, compartiendo el dolor con la familia de este último, aunque las negociaciones para Gallo eran rumores inciertos gestionados vía AFA y Javier Jiménez.
Giuliani enfrenta acusaciones infundadas como vínculos con María Corina Machado, narcotráfico, mercenario y terrorismo, típicas de presos políticos bajo Nicolás Maduro, sin juicio transparente ni garantías.
La familia planea contactos con la AFA, pese a que la senadora Patricia Bullrich opta por embajadas de EE.UU. e Italia, manteniendo hermetismo gubernamental.