Estados Unidos e Israel llevan adelante una ofensiva que ha hundido la totalidad de la flota naval iraní en el Golfo de Omán, con 11 navíos eliminados por la Fuerza Aérea norteamericana, según el Comando Central de las Fuerzas Armadas de EE.UU.
Irán transmitió su voluntad de negociar a través del ministro omaní Bad al-Busaydi, quien recibió el mensaje del canciller iraní Abbas Araqtí. El presidente Donald Trump accedió pero reprochó la demora, aludiendo al diálogo nuclear fallido. La operación ha causado más de 200 muertos en Irán y 10 en Israel, incluyendo decenas en un bombardeo a una escuela primaria y la muerte del ayatolá Ali Khamenei.
Irán promete venganza y mantiene ataques contra posiciones estadounidenses, mientras la Unión Europea pide moderación por riesgos en rutas como el Estrecho de Hormuz. Protestas globales incluyen manifestaciones de hutíes en Sana'a, simpatizantes de Hezbollah en Beirut, y exiliados iraníes en Berlín pidiendo libertad.
El analista Jorge Castro explicó que EE.UU. desmintió un supuesto ataque iraní al portaaviones Abraham Lincoln, calificándolo de mentira. El secretario de Estado Marco Rubio destacó el objetivo de garantizar la libre navegación en Hormuz, ahora lograda sin bloqueo iraní.
Sorprendentemente, los mercados bursátiles de EE.UU. y Europa no registran impactos significativos por la guerra en su tercer día, pese a la gravedad del conflicto.