El pastor afirma que los creyentes son el fruto de la aflicción de Cristo en la cruz, transformados de mosto fresco a vino maduro tras pruebas de fe y ataques del infierno.
Explica que Jesús en la Santa Cena anticipaba ver el fruto de su sacrificio, personas salvadas que perseveran, crecen y sirven, satisfaciendo al Señor con su adoración.
Cita Isaías 53 y Hebreos 12 para resaltar el gozo de Jesús al ver el resultado de su obra, y promete un avivamiento donde el cosechador alcanzará al sembrador, con montes destilando mosto.
Los fieles presentes son presentados como evidencia de que Dios quedará satisfecho con la iglesia unida en alabanza.