La militarización constante en avenidas como Entre Ríos y Hipólito Yrigoyen provoca el cierre de comercios locales como pizzerías, cafés y confiterías históricas, que permanecen vacíos o sin cartel de alquiler por bloqueos semanales.
Periodistas recorren la zona mostrando locales con rejas semiabiertas por temor a disturbios, promociones desesperadas en efectivo y dueños que no venden días enteros debido a vallas antivandálicas y presencia policial que ahuyenta clientes.
La Biblioteca del Congreso está vallada, supermercados cierran rejas automáticamente ante tensiones, y negocios como Café Victoria o pizzerías sobreviven a duras penas, agravado por la baja de consumo general.
La situación se repite cuadra tras cuadra, transformando una zona comercial en semi-desierto por decisiones de operativos de seguridad.