China expresó su respaldo a Irán ante la crisis desatada por la muerte del líder supremo ayatolá Ali Khamenei, ocurrida tras ataques estadounidenses e israelíes. Pekín exigió la detención inmediata de las operaciones militares, advirtió sobre riesgos para la estabilidad regional y subrayó la importancia del suministro de petróleo iraní a través del Estrecho de Hormuz.
El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, conversó con su par iraní y reafirmó la amistad tradicional, apoyando los derechos legítimos de Teherán y su soberanía. La portavoz Mao Ning criticó los ataques por violar el derecho internacional sin autorización de la ONU y alertó sobre la propagación de la violencia al Golfo Pérsico.
China y Rusia impulsan una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para contener el conflicto. Pekín, principal comprador de crudo iraní, teme interrupciones en el flujo energético global que ya impactan los precios.
En Irán, miles marcharon en vigilia por Khamenei en la plaza Azadi de Teherán, bajo fuerte seguridad. Un triunvirato provisional asume: presidente Masoud Pezeshkian, Alireza Arafi del Consejo de Guardianes y jefe judicial Gholam Hossein Mohseni Ejei.
La Asamblea de Expertos, con 88 juristas elegidos popularmente, elegirá al nuevo líder vitalicio en días. Solo un cambio desde 1979, tras la muerte de Ruhollah Jomeini. El líder controla políticas y fuerzas armadas.