El espacio aéreo sobre Irán y gran parte del Medio Oriente quedó vacío el martes 3 de marzo debido a la intensificación de la guerra aérea en la región.
Datos muestran que entre las 22 del miércoles y las 0.30 del jueves no hubo aviones civiles sobre los cielos iraníes, por crecientes preocupaciones de seguridad ante ataques aéreos y operaciones con drones.
Los principales aeropuertos del Golfo, incluido el Aeropuerto Internacional de Dubái, el más transitado del mundo, permanecieron cerrados por cuarto día consecutivo, dejando a decenas de miles de pasajeros varados.
Esta paralización se convierte en la mayor crisis para la aviación desde la pandemia de COVID-19, evidenciando el impacto de la escalada militar en la conectividad global.