Irán lanzó ataques con drones y misiles contra Bahrein, Dubái, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, marcando una escalada regional en Medio Oriente que envuelve bases militares estadounidenses.
Imágenes muestran un edificio en llamas en Bahrein, misiles sobrevolando el Burj Khalifa, escombros en el aeropuerto de Dubái y hoteles de cinco estrellas dañados, obligando a huéspedes a refugiarse en sótanos.
Países árabes como Arabia Saudita, Qatar, Bahrein, Jordania y Egipto condenaron los ataques, alineándose contra Irán en lugar de con él, influenciados por Donald Trump y el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salman, quienes ven a Irán como amenaza terrorista.
Los analistas destacan un cambio de época: monarquías del Golfo buscan negocios con Occidente sin exportar teocracia iraní, con Trump priorizando paz por acuerdos comerciales; impactos incluyen suspensión de ensayos de Fórmula 1 en Bahrein y desvíos de aviones.
Irán busca presionar a vecinos para que frenen a Trump, pero se espera un conflicto corto que debilite su poder regional y financiación terrorista.