Los panelistas revelan con indignación que la AFA gestó en secreto la liberación del gendarme Nahuel Gallo de Venezuela hace 45 días, sin ninguna intervención del gobierno de Javier Milei, que ni siquiera envió un cable diplomático ni comunicó reclamos formales.
La familia de Gallo, liderada por su madre Carmen Gallo y su hermano, junto a la diputada Marcela Pagano y el ex embajador Oscar Laborde, impulsaron una diplomacia parlamentaria paralela, mientras Claudio Tapia (Chiquitapia) articulaba con Jorge Jiménez, titular de la federación venezolana de fútbol, durante viajes por la Recopa Sudamericana en Brasil.
Ni Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, ni su hermano Jorge Rodríguez recibieron pedidos formales de Argentina, pese a que EE.UU. mantiene vínculos con ella; el gobierno priorizó la tribuna sobre la acción real, dejando todo en manos del fútbol que usó un avión privado de la AFA para traerlo de regreso en la madrugada.
Critican furiosamente la inutilidad del canciller y la ministra de Seguridad, que no movieron un dedo mientras un kirchnerista se sacó fotos al aterrizaje; Gallo llegó delgado tras huelga de hambre, en perfecto estado pero preso injustamente un año y medio, y el régimen quedó expuesto por esta operación silenciosa que les cambió la agenda.
Tapia pidió permisos para viajar a Caracas pero un juez se los negó, impidiéndole estar presente; los panelistas destacan que el fútbol logró lo imposible donde falló la política exterior del "régimen", comparándolo con gestiones históricas como la Fragata Libertad.