Los dirigentes de la AFA impulsan un paro total del fútbol argentino en respuesta a citaciones judiciales por una supuesta deuda tributaria con AFIP, que ellos niegan haber adeudado ya que el último pago se realizó el 10 de diciembre.
Mario Leito, presidente de Atlético Tucumán, emerge como figura clave al reclamar primero contra el árbitro Espinosa por un penal polémico y luego apoyar el paro, argumentando que es un ataque del gobierno contra la autonomía de la asociación civil.
Panelistas destacan la unión de presidentes en el comité ejecutivo, comparándolo con un "club de amigos" donde limaron asperezas tras tweets irónicos del tesorero Pablo Tobicino, y critican cómo trasladan conflictos judiciales a las canchas, perjudicando hinchas y amenazando incluso el Mundial.
La discusión mezcla política, con acusaciones de que el gobierno busca imponer sociedades anónimas deportivas (SAD), mientras los clubes acumulan deudas pese a manejar millones, y algunos dirigentes enriquece mientras las instituciones empeoran.
El paro está firme, abarca todas las categorías, y genera antipatía similar a la dirigencia política desconectada.