Benjamin Netanyahu dirigió un mensaje en farsi al pueblo iraní instándolo a derrocar al régimen terrorista, prometiendo ataques a miles de objetivos y la liberación de las cadenas de la tiranía. Animó a persas, kurdos y otras etnias a unirse en las calles para una misión histórica, afirmando que la ayuda ha llegado.
Irán lanzó la sexta ola de misiles no solo contra Israel sino también hacia Dubái, Doha, Bahréin, Irak, Omán y Chipre, más de 24 horas después del ataque estadounidense-israelí que mató al líder supremo Ali Khamenei y 40 líderes militares. Expertos cuestionan si Irán dosifica los lanzamientos por falta de misiles.
Rubén Guillemi, del Diario La Nación, destacó la gravísima falla de seguridad iraní al reunir Khamenei con su cúpula en su residencia predecible, en lugar de virtualmente. Estados Unidos e Israel adelantaron el ataque al detectar la reunión, eliminando al líder y jefes de la Guardia Revolucionaria.
Guillemi señaló errores estratégicos de Khamenei, como quitar el dólar barato a comerciantes de bazares, perdiendo apoyo conservador y generando protestas. La Guardia Revolucionaria, estructura sólida con fuerzas élite como Al Quds, ya asumió nuevo jefe y mantiene cientos de misiles difíciles de detectar.
Sin sucesor claro para Khamenei por falta de credenciales religiosas, persisten dudas sobre revueltas populares pese a llamados de Trump y Netanyahu. Guillemi comparó con Venezuela, viendo el golpe como mensaje anti-China, principal socio de Irán, priorizando Israel en Medio Oriente.