El presidente iraní Massoud Pesestian prometió venganza por el asesinato del líder supremo Ayatollah Khamenei y afirmó que la República Islámica considera un deber buscar justicia contra los perpetradores.
Empleará todos los recursos disponibles para cumplir esta responsabilidad y obligación legítima tras el crimen histórico. Indicó que los ataques continuarán en Oriente Medio y la zona del Golfo Pérsico.
Analistas económicos ya advierten que el petróleo subió un 10% ante la tensión en el Estrecho de Hormuz, clave para el transporte de crudo cerca de Dubái.