Manuel Mujica Láinez, conocido como Manucho, publicó en 1957 la novela Invitados en el Paraíso y diez años después descubrió una propiedad con ese nombre exacto durante un paseo, enamorándose del lugar en primavera de 1968.
La entrada de hierro forjado muestra a Adán, Eva, la serpiente y una higuera como árbol del conocimiento, abriendo al patio andaluz con azulejos azules, una cruz, un fauno y esculturas que evocan obras como Misteriosa Buenos Aires, El Escarabajo y Bomarzo.
La casa refleja la pasión de Mujica Láinez como coleccionista: Aquiles griego, tumba de su perro Cecil, mueble de sacristía del siglo XVI, tejas chinas protectoras, cuadros de Soldi, Victorica y Basaldúa, huacos chancay del siglo IX, piedra funeraria manchuriana de 1100 con Buda y el escritorio de San Martín.
En el salón de retratos hay más de 80 imágenes de antepasados como Florencio Varela y Manuel Dorrego, unitarios y federales, bustos de bronce por Fioravanti, condecoraciones internacionales y fotos con Borges, Mistral, Gómez de la Serna, Mallea y Gallardo.
La biblioteca principal cubre paredes con libros antiguos, iluminada por el jardín, aunque no era donde escribía, y espacios como la sala de té y salones con dibujos de Alberto Greco completan el recorrido por objetos fieles que no mienten.