Los misiles lanzados por Irán lograron impactar en el centro de Israel, particularmente en Tel Aviv y alrededores, causando docenas de heridos y una muerte confirmada, en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel que eliminaron al Ayatolá Ali Khamenei, quien gobernó con poder absoluto durante 36 años.
Irán extendió sus ataques a bases estadounidenses en países vecinos como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Arabia Saudita, Kuwait y Jordania, desechando líneas rojas y exponiéndose a nuevos frentes, según explicó el analista internacional Kevin Adileving en una entrevista en vivo.
El experto detalló que Irán busca convertir el conflicto en una guerra regional para elevar costos, impactando precios del petróleo vía el Estrecho de Hormuz y presionando a Estados Unidos, cuya población rechaza involucrarse en otro conflicto, mientras sus aliados tradicionales como Hezbollah, Hamas y grupos en Irak o Yemen no responden activamente.
Se especula sobre la sucesión del ayatolá mediante una asamblea de clérigos, con posibles líderes de línea dura o moderados, y escenarios que incluyen ciberataques, intervención de Rusia, China o Corea del Norte, o una tercera ronda de negociaciones nucleares; Netanyahu y Trump ven oportunidad para revueltas internas en Irán contra el impopular régimen.
Adileving vinculó esto a la política exterior de Donald Trump, que prioriza superioridad militar sobre multilateralismo, iniciada con acciones en Venezuela y ahora en Irán, descartando invasión terrestre por la lealtad de cientos de miles de tropas iraníes al régimen.