Javier Milei denuncia en su discurso de apertura de sesiones un golpismo opositor que generó incertidumbre comparable a la crisis de 2001, con ataques coordinados desde marzo vía leyes irresponsables en el Congreso, operaciones mediáticas y empresarios apostando a devaluación, lo que disparó el riesgo país, tasas de interés y frenó la inversión tras un crecimiento inicial del 6% hacia 8%.
La oposición, calificada de colpistas, provocó un ataque al peso equivalente a 41.000 millones de dólares, aceleró la inflación y costó 2,5 puntos de crecimiento y 25.000 millones de dólares en PBI. Milei cita declaraciones recientes del gobernador Ricardo Quintela y la senadora María Florencia López, denunciados por el fiscal Carlos Stornelli, quien reabrió causas por sedición y hechos de 2001.
Donald Trump ayudó a Argentina contra estos desestabilizadores gracias a la relación especial bilateral, mientras el gobierno sostuvo la baja de pobreza del 57% heredado al 30% actual, agradeciendo a la ministra Silvia Petovelo. Milei celebra el fin de la "malaria" política post-elecciones y un Congreso reformista que aprobó leyes clave.
Para el resurgimiento económico, enfatiza prerrequisitos como equilibrio fiscal y política monetaria antiinflacionaria, más pilares de desregulación para liberar rendimientos, capital humano priorizando niños nutridos y educados, y apertura comercial contra el "fetiche industrialista" que asfixió agro y economías regionales con retenciones e importaciones restringidas.
Milei destaca logros previos como desregulaciones récord de Federico Sturzenegger, récords aerocomerciales, caída 30% en alquileres y acuerdo con FMI, afirmando que la oposición falló en derrocarlo pese a esfuerzos.