María Sol Moreno, la estafadora de Luján, fingió tener leucemia para estafar a amigos cercanos que la consideraban familia. Presentaba facturas falsas, recetas, estudios médicos inventados y selfies en supuestos tratamientos de quimio para conmover y pedir donaciones, alegando altos costos no cubiertos por la prepaga.
Inspirada en una historia real de una amiga, enviaba fotos a hijos de víctimas para generar lástima. Esta fue su peor vertiente, ya que las víctimas iban de vacaciones y Navidad juntas con ella.
Como falsa azafata, prometía pasajes baratos a cambio de fotos con DNI, obteniendo datos para sacar créditos rápidos a nombre de incautos, incluso años después. Pateaba entregas y duplicaba estafas.
Se hizo pasar por empresaria experta y hundió el negocio de estética de su amiga Eugenia, considerada hermana: amenazó empleadas, usó alias para desviar plata y dejó deudas enormes. La amiga detectó por registros de máquinas de depilación y denunció primero.
Compraba mercadería a proveedores con cupones falsos, dejando tendal en Luján. Acumula cinco causas, está en libertad; buscan causa colectiva. Familia devolvió solo 10% a Eugenia, que vive al lado en barrio privado.