La Guardia Revolucionaria iraní impactó con cuatro misiles balísticos el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico, según agencias como EFE y Reuters, aunque el Pentágono no lo confirma aún. Este contraataque se produce tras la muerte de Ali Khamenei en bombardeos de Estados Unidos e Israel, y en medio de una sesión de emergencia en la ONU.
Expertos analizan que cuanto más se prolongue el conflicto, más beneficia al régimen iraní, ya que Estados Unidos e Israel, como democracias, enfrentan presión de la opinión pública, mientras Irán reprime protestas internas sin importarle. Se suspendieron todos los vuelos en el espacio aéreo de Medio Oriente, afectando conexiones globales, y se reportan las primeras muertes de soldados estadounidenses en el segundo día de ataques iraníes más contundentes.
El New York Times reveló que la CIA proporcionó la ubicación exacta de Khamenei y 40 altos mandos en Teherán, permitiendo el ataque diurno preciso. Además, se menciona la seguridad extrema para Donald Trump, quien teme más sus problemas políticos internos como el caso Epstein y posibles juicios demócratas que amenazas externas.
El Estrecho de Hormuz presenta interrupciones parciales, con embarcaciones desviando rutas; pasa el 20% del petróleo mundial. El precio del Brent subió a 72 dólares por barril, con futuros en 73, reflejando prima de riesgo por tensiones, aunque no hay ataques directos a infraestructura energética aún.