La Guardia Revolucionaria iraní anunció que lanzó cuatro misiles balísticos contra el portaaviones estadounidense Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico, el primero en llegar a Medio Oriente, junto con impactos en otros buques. Agencias como EFE y Reuters replican la información, aunque el Pentágono aún no confirma oficialmente. Este ataque se da tras la muerte confirmada de Ali Khamenei en los bombardeos de EE.UU. e Israel, y en medio de la sesión de emergencia en la ONU donde EE.UU. e Israel defendieron sus acciones como preventivas contra la agresión iraní.
El Pentágono reporta los primeros tres soldados estadounidenses muertos en operaciones del conflicto, abriendo especulaciones sobre posible acción terrestre en Irán, pese a declaraciones de un senador republicano de que Trump no planeaba tropas a gran escala. Donald Trump advirtió que cualquier represalia iraní provocará una respuesta "mucho más fuerte" que nunca. Periodistas destacan el impacto psicológico de las bajas en EE.UU., recordando Vietnam, en vísperas de elecciones de medio término donde los republicanos van atrás en encuestas.
El Golfo Pérsico se vuelve clave, con la naviera Maersk ordenando a sus barcos evadir la zona por amenaza en el Estrecho de Hormuz. Rusia, vía Vladimir Putin, apoya a Irán verbalmente pero prioriza Ucrania; China mantiene neutralidad. Arabia Saudita anuncia contraataques a Irán por sus agresiones. En Argentina, el gobierno de Javier Milei apoya a EE.UU. e Israel, elevando alerta terrorista ante la exportación histórica de terrorismo por Irán, como la AMIA.
Expertos advierten que una guerra prolongada perjudicaría más a EE.UU. e Israel, atacantes preventivos, mientras Irán responde con fuerza mayor en sus primeras 24 horas de contraataque. Irán nombra nuevo comandante de la Guardia Revolucionaria, acusado de planificar el atentado a la AMIA.