Alireza Arafi fue nominado por autoridades religiosas iraníes como líder supremo interino para suceder al asesinado Ali Khamenei, según la agencia estatal ISNA.
Khamenei había designado previamente a Arafi como sucesor en caso de eventualidad, en medio de ataques de Estados Unidos e Israel que mataron a 40 comandantes iraníes en solo un minuto, incluyendo al ministro de Defensa Aziz Nassif Sadej y al jefe de las Fuerzas Armadas Al-Bohdar Monsaidi.
Otros fallecidos confirmados son el mayor general Mohamed Pakur, jefe de la Guardia Revolucionaria, y Ali Shaq Khamenei, secretario del Consejo de Defensa, según medios estatales iraníes como Taznim.
El presidente iraní Massoud Teseqian declaró que el asesinato de Khamenei es una declaración de guerra contra los musulmanes y prometió venganza, aunque en la cultura iraní esta puede demorarse generaciones.
La cobertura incluye reacciones regionales en Dubái y Bahréin, especulaciones sobre invasión terrestre y tapas internacionales como La Vanguardia, El País, El Mundo, Sunday Express y The Sun destacando la muerte del ayatolá y el tambaleo del régimen.
Parte de la familia de Khamenei, incluyendo una hija y una nieta, también pereció en el ataque al complejo residencial.