Medios iraníes confirmaron la muerte del líder supremo Ali Jamenei en un ataque israelí con inteligencia estadounidense que mató a 40 líderes del régimen en Teherán, incluyendo familiares. Irán respondió bombardeando aliados árabes como Omán (mediador en negociaciones), Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Chipre, mostrando desesperación al atacar hoteles, aeropuertos y viviendas.
Panelistas destacaron la debilidad iraní: no puede atacar directamente Israel por sus defensas (Cúpula de Hierro, Flecha 1-2, Ondas de David), lanzando solo 150-200 misiles de su arsenal de 1.500-2.000, pese a planes de 8.000 para 2027 destruidos preventivamente. Ataques vía Hutíes en Yemen y Hezbollah en Líbano también interceptados por Israel, Arabia Saudita, Egipto y Jordania.
Irán cerró el Estrecho de Ormuz, incendiando el petrolero Skylight (bandera Palaos, sancionado por EE.UU. y ligado a Irán), que regula el 40-50% del petróleo mundial, afectando especialmente a China. Esto escalada el caos regional, beneficiando a EE.UU. con su producción intacta y presionando la inflación global, pese a promesas saudíes de aumentar oferta.
Presiones regionales sobre Donald Trump vinieron de Mohammed bin Salman (contra bombardeo) y Benjamin Netanyahu (a favor), uniendo suníes e Israel contra amenaza nuclear iraní. Irán busca incendiar la región chiita vs sunita.
Repercusiones incluyen ausencia de Irán en Mundial FIFA y ataques emblemáticos como al Hotel Six Arenas en aliados.