Irán lanzó misiles contra bases militares estadounidenses en países del Golfo como represalia por ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que mataron al líder supremo Ali Khamenei y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes.
La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el impacto en la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin, generando humo negro y deteniendo actividades como la Fórmula 1, con cancelaciones masivas de vuelos en la región, incluyendo Abu Dhabi donde el argentino radicado Leonardo López describió una calma relativa pese al cierre del espacio aéreo.
En Bagdad, cientos de iraquíes protestaron frente a la embajada estadounidense en la Zona Verde condenando el asesinato de Khamenei, recibiendo respuesta con gases lacrimógenos para impedir el acceso al recinto diplomático.
El presidente Donald Trump advirtió que cualquier represalia iraní provocará un ataque con fuerza nunca vista, mientras el secretario general de la ONU Antonio Guterres lamentó el desperdicio de oportunidades diplomáticas y pidió cese de hostilidades. Rusia condenó los ataques iniciales como escalada, y el embajador estadounidense ante la ONU Mike Walts los justificó por seguridad global contra armas nucleares iraníes.