Los analistas advirtieron que las guerras modernas, como la Gran Guerra de 1914 o el conflicto Rusia-Ucrania, se extienden impredeciblemente más allá de las expectativas iniciales, con millones de muertos y ahora armamento nuclear en juego tras el bombardeo que eliminó a Khamenei y líderes iraníes.
Manifestaciones divididas surgen en Nueva York, España y Yemen: exiliados iraníes apoyan el ataque de Estados Unidos e Israel, mientras una izquierda confusa defiende regímenes autoritarios; en Washington, aislacionistas protestan contra intervenciones militares, recordando Vietnam donde el Congreso frenó la victoria según Henry Kissinger.
Panelistas descartaron que China, Rusia o la Unión Europea intervengan militarmente, limitándose a exhortaciones de paz en el Consejo de Seguridad; nadie se atreverá a escalar un posible holocausto mundial, y la operación fue quirúrgica gracias a inteligencia israelí que evitó bajas civiles masivas.
Irán financió a Hezbollah y Hamas como centro terrorista, pero países árabes ahora aliados de Israel marcan un milagro geopolítico; el gobierno argentino de Javier Milei mantiene zona roja activada por riesgos a la comunidad judía y AMIA.