El ejército francés empleó gases tóxicos sistemáticamente en cuevas argelinas desde las primeras etapas de la colonización para expulsar a los refugios indígenas, mucho antes de la guerra de independencia. Estas operaciones, denominadas "aumento", provocaban convulsiones y muertes horribles, como describió un oficial: "Todos los cadáveres estaban desnudos, en posiciones que revelaban las convulsiones sufridas antes de expirar. Les salía sangre de la boca."
Durante la guerra de Argelia, Francia gaseó hasta 10.000 cuevas con CN2D en 440 operaciones documentadas por el historiador Cristof Lafache. Veteranos como Armand Casanova relataron lanzamientos mensuales contra refugios del FLN, dejando olores persistentes décadas después y cuerpos sin recuperar, como el padre de un testigo atrapado bajo una roca.
Los acuerdos de Evian de 1962 incluyeron un pacto secreto para mantener la base B2 Namus en el Sahara y continuar pruebas químicas prohibidas por la Convención de Armas Químicas. Historiadores destacan que Francia cometió crímenes de guerra, incluyendo tortura y ejecuciones sumarias, y urgen al país a reconocer su pasado como otras naciones.
Familiares de víctimas expresan dolor eterno: "Mi hermano murió allí y todavía está adentro. Solo quedan los huesos." Un sobreviviente recitó un poema para la cueva de Ushetú, evocando la liberación tras el cese de combates en marzo de 1962.