Las familias argentinas compraron 2000 millones de dólares en enero, según datos del Banco Central de la República Argentina, lo que equivale a una proyección de 24.000 millones anuales. Los panelistas criticaron duramente al gobierno de Javier Milei por esta situación, argumentando que la gente no confía en el presidente y prefiere dolarizarse ante el temor a la inflación y la devaluación.
Durante el debate, se comparó la compra oficial de dólares en blanco bajo el actual gobierno con las operaciones en negro durante el kirchnerismo, cuando existía un cepo cambiario que impedía las adquisiciones legales. Un panelista acusó al gobierno anterior de llevarse todos los dólares, mientras otro defendió que ahora es oficial y masivo, señalando que ni siquiera alcanza el superávit comercial para cubrirlo.
La discusión escaló a insultos personales, con menciones a la falta de confianza en Milei, llamados de "impresentable" y "bestia", y acusaciones de robo contra kirchneristas como Lázaro Báez. Se exigió a un panelista peronista que se sacara la gorra en señal de vergüenza por defenderlos.
La pelea derivó en amenazas de demandas judiciales por difamación, con uno recordando su colegio privado y aconsejando defender el patrimonio, mientras la conductora intervenía para calmar los ánimos gritando que ella dirigía el programa.