El predicador Elí Soriano responde a la pregunta del hermano Álvaro sobre aparentes contradicciones bíblicas en el arrepentimiento de Dios, citando 1 Samuel 15:29 donde se dice que Dios no es hombre para arrepentirse, y Jeremías 15:6 donde Dios menciona estar cansado de arrepentirse, usando la versión Reina Valera 1960.
Soriano explica la amplia diferencia entre Dios y los hombres, comparándola con la altura de los cielos sobre la tierra según Isaías 55:8-9, y Números 23:19 que afirma que Dios no miente ni se arrepiente como hijo de hombre. Dios tiene su propia manera de arrepentirse, distinta a la humana.
Como evidencia, relata el Libro de Jonás capítulo 3: Dios anuncia a través de Jonás la destrucción de Nínive en 40 días por su maldad. Los habitantes, desde el rey hasta las bestias, se arrepienten con ayuno, cilicio y oración, clamando a Dios para que aparte su ira.
Dios ve sus acciones y se arrepiente del mal anunciado, no lo ejecuta. Soriano enfatiza que Dios arrepiente antes de hacer el mal, a diferencia de los hombres que lo hacen después, resolviendo así la aparente contradicción sin inconsistencias en la Biblia.
Retoma 1 Samuel 15:29 para insistir en considerar el contexto bíblico completo.