Estados Unidos utilizó bombarderos B-2 de última generación para atacar bases de misiles e infraestructura nuclear en Irán, volando sin ser detectados por radares desde territorio estadounidense. Estos aviones, empleados en la guerra de los 12 días contra posiciones en Natanz y Fordow, destacan la superioridad militar norteamericana sobre Irán.
Israel y Estados Unidos dividieron tareas: Israel descabezó la cúpula militar iraní eliminando a 40 líderes en un minuto, mientras EEUU destruyó objetivos militares. Panelistas resaltaron que se necesitan las seis potencias siguientes a EEUU para igualar su capacidad bélica, cuestionando la sostenibilidad de la guerra de desgaste iraní.
Los aliados de Irán son grupos terroristas como proxys (Hamas, Hezbollah), debilitados desde el 7 de octubre de 2023, sin apoyo estatal de Rusia, China o Corea del Norte más allá de declaraciones. Pakistán respaldó a Irán verbalmente.
Desde Israel enfatizaron el simbolismo de atacar la cabeza del régimen de Jamenei, con un dato sobre el calendario hebreo coincidente con el atentado a la embajada israelí en Argentina en 1992. Se menciona un posible ataque iraní a bases francesas en Emiratos Árabes Unidos.
Irán transmite mensajes de control interno, defendiendo a su líder y anunciando elección de nuevo supremo líder en dos días, pese a riesgos de nuevos ataques.