La cortadera celoana, conocida como plumerillo, crece en bordes de caminos, bañados y campos ventosos del Río de la Plata, con hojas filosas que cortan la piel y penachos florales hasta 3 metros que danzan con el viento.
Nombrada por su filo cortante y Friedrich Sellow, botánico alemán del siglo XIX que la muestreó; hojas alargadas verde-azuladas sostienen flores primaverales-veraniegas que atraen insectos y aves, con semillas dispersadas por viento formando grupos densos.
Refugio de aves y sostén de suelos en ecosistemas nativos rioplatenses, pero se vuelve invasora fuera de hábitat como en Europa, Nueva Zelanda y Norteamérica por su belleza ornamental.
Segmento de Fundación Vida Silvestre de Argentina y Fundación Ambiente y Medio destaca moraleja: abrazar lo autóctono, valorando flora nativa; animación Las aventuras de Bigote ilustra su dualidad filosa y suave.