Policías retienen a un conductor en la ruta 11 que no podía mantenerse en pie ni completar la prueba de alcoholemia, registrando un nivel de 2,26 gramos por litro en sangre, equivalente a coma etílico.
El hombre zagueaba por la ruta de milagro sin causar tragedia, tras beber dos botellas de vino sostenidamente durante la noche. Lo retuvieron junto con su licencia y vehículo, permitiendo que un amigo sobrio se llevara el auto.
Los conductores esperan que reciba la sanción máxima de cinco años sin licencia, en plena temporada turística donde estos riesgos son mayores.