Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sugirió la posibilidad de tomar Cuba de manera pacífica para resolver la profunda crisis que atraviesa la isla.
Trump hizo estas declaraciones al abordar el helicóptero presidencial, afirmando que Estados Unidos podría "hacer algo muy positivo" para los cubanos expulsados o que viven en EE.UU., destacando los problemas históricos de la isla que conoce desde niño.
Se negocia una transición controlada con autoridades cubanas, excluyendo al presidente Miguel Díaz-Canel, involucrando al nieto de Raúl Castro y enviados como Marco Rubio del Departamento de Estado.
La isla enfrenta una crisis energética grave con el 58% del territorio sin luz, desplome del turismo, falta de recolección de residuos y quemas de basura que afectan la salud pública.
El Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Volker Türk, expresó preocupación por la situación social, mientras el régimen cubano culpa tradicionalmente al bloqueo estadounidense, aunque se profundizó por fallas internas que vulneran a la población.