Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra instalaciones nucleares y líderes iraníes en Teherán, Isfahán, Tabriz y Karaj, causando edificios dañados, vehículos en llamas y evacuaciones masivas de civiles en pánico por las calles de la capital iraní. Imágenes virales capturan el caos con personas huyendo y sirenas alertando en Bahréin, mientras Irán responde cortando internet y comunicaciones telefónicas, y lanzando misiles hacia Israel en reacción a la operación Furia Épica.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu agradeció al presidente Donald Trump por su liderazgo histórico en este ataque sorpresivo, afirmando que busca eliminar la amenaza existencial del régimen iraní y crear condiciones para que el pueblo iraní, persas, kurdos, aseríes, baluchis y awasis, se libere de la tiranía y construya un Irán libre.
El portavoz militar israelí, general de brigada Efi Defrin, confirmó que los ataques se dirigen a la infraestructura militar iraní y continuarán indefinidamente mientras sea necesario, mientras en Jerusalén suenan sirenas a las 3:29 de la mañana obligando a la población a refugiarse en búnkeres, con corridas por las calles incluso con mascotas y gente filmando el pánico.
Donald Trump llamó directamente al pueblo iraní a tomar las riendas de su gobierno una vez finalizada la operación, prometiendo inmunidad total a las fuerzas de seguridad que depongan las armas, advirtiendo que la hora de la libertad está cerca y que es su única oportunidad en generaciones tras años pidiendo ayuda a Estados Unidos.
En Israel, el pánico genera compras masivas en supermercados y farmacias de agua, comida, medicamentos e higiene básica ante la incertidumbre de cuánto durará el encierro, con riesgo de desabastecimiento e inseguridad. Mientras, se refuerza la seguridad en la embajada iraní en Madrid con Policía Nacional y Guardia Civil, y en la de Israel en Buenos Aires.