El Parlamento británico desclasificó un millón de documentos sobre el príncipe Andrés durante sus 11 años como enviado especial comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011, revelando gastos fastuosos e injustificables.
Los papeles exponen masajes, comidas lujosas, vuelos privados, estadías opulentas y el uso de aeropuertos oficiales por aviones de Jeffrey Epstein, que transportaban mujeres en tráfico sexual. Epstein, condenado por pedofilia, se suicidó en prisión.
Además, destacan detalles excéntricos como un empleado dedicado a ordenar 72 ositos de peluche en la cama del príncipe en cada viaje oficial. Excolaboradores lo describen como maleducado, soberbio y arrogante, cuestionando su reputación y posible vínculo con pedofilia.
Su rol ad honorem trajo pocos beneficios al Reino Unido, con un pasaje profesional injustificable durante más de una década, según las observaciones iniciales de los documentos.