El depredador Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell reclutaron menores vulnerables con promesas de modelaje y dinero, abusándolas en mansiones de Palm Beach, Nueva York y su isla privada Little St. James, donde las ofrecían como entretenimiento a poderosos invitados como Bill Clinton, Kevin Spacey y el príncipe Andrés.
Maria Farmer denunció abusos en 1996, pero la impunidad continuó hasta que Virginia Roberts demandó en 2015 por ser esclava sexual a los 15 años, abusada por el príncipe Andrés. Katie Johnson relató abusos a los 13 en 2016, pero retiró por amenazas. La periodista Julie Brown del Miami Herald investigó un año, entrevistó víctimas y reveló al menos 80 abusadas, forzando la reapertura del caso.
En julio 2019 arrestaron a Epstein en Nueva Jersey con cargos graves por trata de menores, pena mínima 45 años. En su mansión hallaron fotos de menores desnudas, discos con registros de encuentros para chantaje, 70.000 dólares en efectivo, diamantes y pasaporte falso. Negaron fianza por riesgo de fuga.
El 10 de agosto 2019 lo encontraron muerto en su celda del Metropolitan Correctional Center: compañero removido, guardias dormidos tres horas, cámaras fallidas, sábana al cuello. Irregularidades alimentan teorías de asesinato para silenciarlo, beneficiando a poderosos en sus archivos secretos.
Recientemente desclasificaron archivos, príncipe Andrés en el ojo del huracán, pero colaboradores siguen libres mientras víctimas esperan justicia.