El hermano Jonathan pregunta si puede dejar sus vicios restantes y expresa miedo de bautizarse por temor a recaer en pecados. El predicador Eli Soriano responde que ningún humano puede eliminar sus vicios por sí solo, citando Jeremías 10:23: el corazón del hombre no dirige correctamente sus pasos hacia la justicia o santidad.
La humanidad progresa de mal en peor, como profetiza 2 Timoteo 3:13, donde los hombres malos e impostores engañan y son engañados. El pecado endurece por su engaño, respaldado por Hebreos, ya que tras el pecado opera un poder satánico y espíritus malignos que impulsan a persistir en vicios como alcohol, drogas, apuestas y deslealtades.
Citando Efesios 2:2, el predicador describe al "príncipe de la potestad del aire", espíritu que opera en los hijos de desobediencia, haciendo imposible el autocontrol humano frente a demonios. Cada pecado específico, como fornicación o adulterio, es dictado por un espíritu particular.
Invita a Jonathan a meditar si es enseñado por la Palabra de Dios y prueba su condición espiritual, advirtiendo sin ofender sobre la presencia de espíritus malignos. El segmento concluye citando Malaquías 2:15.