Ponch, un macaco japonés nacido en julio de 2025 en el zoológico de Ichikawa cerca de Tokio, fue rechazado por su madre primeriza debido al estrés del cautiverio, altas temperaturas veraniegas y falta de aprendizaje materno, lo que también provocó el rechazo de la manada.
Los cuidadores le proporcionaron un peluche de orangután como sustituto temporal para reducir su ansiedad y estrés por separación, permitiéndole aferrarse a él para sentirse protegido y con calor, aunque no reemplaza el vínculo materno real.
La bióloga Mónica Ramírez, especialista en primates, explicó que el rechazo a crías es común en cautiverio por cambios comportamentales, estrés y ausencia de aprendizaje previo de la madre, un fenómeno menos frecuente en la naturaleza.
La doctora Ann Savage, directora del Proyecto Titi, detalló que Ponch no aprende comportamientos esenciales como jerarquía social, alimentación, vocalizaciones ni estatus dominante porque carece de madre, quedando en bajo rango y siendo el último en acceder a recursos.
Expertos esperan que Ponch se integre gradualmente con hembras jóvenes, desarrolle vínculos y desapegue del peluche y cuidadores humanos para evitar humanización, recordando que los primates pertenecen a la selva y no son mascotas.