Los periodistas acreditados en el Congreso de la Nación no podrán ocupar su palco habitual durante la Asamblea Legislativa del domingo, donde Javier Milei dará su discurso de apertura de sesiones. Esta es la tercera vez que ocurre desde que asumió la presidencia Milei, algo inédito desde el retorno de la democracia en 1983.
El palco de prensa, ubicado estratégicamente detrás del estrado, permite observar las reacciones de diputados, senadores, empresarios y otros presentes en el hemiciclo, detalles que las transmisiones oficiales no muestran porque están controladas por el oficialismo. Desde allí, los periodistas identifican quiénes asisten, cómo se ubican y qué gestos intercambian, información clave para informar al público.
La medida se justifica en cuestiones de seguridad manejadas por la Casa Rosada, aunque el Congreso invita al presidente como huésped. Los panelistas critican que esto obstaculiza su labor, viola la libertad de prensa y responde a un control estético del gobierno para evitar fotos o vistas no deseadas de Milei, similar a bajadas de luces en conferencias.
Señalan como responsables a la vicepresidenta Victoria Villarruel, organizadora del evento, y al senador Martín Menem, por no defender el acceso pese a su vínculo con el oficialismo. Recordaron incidentes previos, como cruces invisibles entre Facundo Manes y Santiago Caputo, imposibles de captar desde palcos alternos.
Los periodistas rechazan acusaciones de privilegios y enfatizan que su rol es mostrar lo que el oficialismo oculta, reconociendo a todos los legisladores y capturando gestos políticos esenciales.