Por tercera vez desde que Javier Milei asumió la presidencia, los periodistas acreditados en el Congreso no podrán ocupar el palco tradicional detrás del estrado durante la Asamblea Legislativa del domingo, donde el presidente presentará sus proyectos de ley. Esta decisión se describe como injustificada y arbitraria, obstaculizando la labor periodística y cavando el derecho a la libertad de prensa consagrado en la Constitución Nacional.
Los reporteros explican que para acreditarlos se realiza un riguroso procedimiento, incluyendo verificación policial de antecedentes, similar al de otros organismos públicos. El palco en cuestión ofrece una vista privilegiada para observar reacciones de diputados, senadores, empresarios y gestos políticos que la transmisión televisiva oficial, controlada por el oficialismo, no muestra, como el cruce entre Facundo Manes y Santiago Caputo el año pasado.
La medida se justifica informalmente por cuestiones de seguridad, pero los periodistas la cuestionan, recordando que presidentes como Donald Trump son custodiados en sus parlamentos con prensa en posiciones similares. Critican que el gobierno busca controlar la imagen estética de Milei, evitando fotos desde arriba, costado o abajo, y limitando fotógrafos no presidenciales.
Victoria Villarruel, como vicepresidenta y organizadora del evento, y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, son señalados como responsables por desentenderse y priorizar indicaciones de la Casa Rosada sobre el protocolo congressional. El panel denuncia que esto convierte el Congreso en un estudio de TV y complica informar sobre lo que ocurre en paralelo al discurso presidencial.
Los periodistas enfatizan que su rol es esencial para mostrar lo que la TV digitada oculta, como ubicaciones, saludos y ausencias de legisladores, y rechazan ofertas menores como parlantes o sándwiches, exigiendo su lugar de trabajo habitual.