El panelista describe una metamorfosis kafkiana donde algunos saldrán heridos o muertos, pero él quiere estar entre los felices, sin que le rompan más los huevos payasos inútiles que gobiernan.
Critica duramente a políticos que nunca laburaron, pagaron sueldos ni bancaron nada, como Kicillof que no puede hablar de empresarios porque vive del Estado, y Máximo Kirchner que devolvió su único laburo.
Afirma que los políticos son vagos y larvas que se roban la plata prometiendo favores como laburos o carnets de conductor, y que todos en Argentina somos coimeros en menor o mayor medida.
Apoya la revolución cultural de Milei para dejar de sostener demagogos, atorrantes y delincuentes que viven de la teta del Estado cagando la vida a los que producen.