Los narcotraficantes recurrieron a plataformas de contenido sexual explícito para lavar dinero ilícito, utilizando microtransacciones masivas que dificultan el rastreo por parte de las autoridades.
Estas plataformas, como la más conocida que explotó durante la pandemia, movieron 8 mil millones de dólares solo el año pasado y proyectan 30 mil millones para 2026, con 250 millones de usuarios generando pagos en dólares, euros, criptomonedas y propinas virtuales.
El negocio incluye creadores famosos, influencers argentinas y mujeres comunes como bibliotecarias o docentes que complementan ingresos con fotos eróticas, mientras narcos crean perfiles falsos o captan cuentas para canalizar fondos desde call centers propios.
El FBI investiga estas plataformas por lavado vinculado a narcotráfico, trata, corrupción de menores y extorsión, destacando la falta de controles en pagos digitales internacionales y billeteras virtuales que diluyen grandes sumas en transacciones pequeñas.
Expertos señalan que los narcos evolucionaron de enterrar dinero como Pablo Escobar a usar estos ecosistemas transnacionales, donde regalos, tips y suscripciones complican la trazabilidad financiera.