Irán lanzó un contraataque con drones y misiles balísticos contra bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente, incluyendo Israel, Jordania, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, tras ataques de Israel y EE.UU. contra sus instalaciones nucleares y misilísticas.
Los bombardeos impactaron en el norte de Israel, regiones de Haifa y Galilea, con entre 70 y 80 misiles. Israel utilizó cazabombarderos F-35 de quinta generación con inteligencia artificial para dirigir misiles aire-tierra, mientras EE.UU. empleó misiles Tomahawk de crucero.
Irán responde con misiles balísticos de medio alcance hasta 3.000 kilómetros, alcanzando velocidades de 30.000 km/h y precisión quirúrgica en los impactos. La tecnología permite control durante el vuelo en algunos casos y aprovecha la energía cinética para maximizar destrucción en zonas de hasta 2 kilómetros.
No hay reportes de ataques a portaaviones estadounidenses. La rivalidad regional entre Irán chiíta y países sunitas agrava el conflicto, con bases de EE.UU. como objetivos principales.