Mario recorre un puente que une tres provincias en solo diez pasos, llegando al punto más alto a más de 1.800 metros de altura. El equipo sube por un camino empinado hacia un sitio de aventuras con mirador de cóndores, donde avistan aves gigantescas planeando en el cielo.
En el lugar, equipan a Mario con arnés, casco y ganchos para una tirolesa, mientras un instructor enfatiza la importancia del coraje por sobre el dinero. India, un perro local, acompaña el recorrido. Cóndores curiosos observan desde lo alto en un entorno de más de 2.000 metros con vistas salvajes.
Tras la tirolesa, Mario avanza a puentes colgantes de 50 metros de largo y hasta 70 metros de altura sobre el vacío del Valle de Conlara. Con seguros en cables que aguantan 9.000 kilos, camina en "pan y queso" paso a paso, superando el miedo con confianza y logrando la hazaña amid risas y emoción.
El conductor deja Merlo, los cóndores y la aventura sobre el vacío para dirigirse al "árbol abuelo", un algarrobo blanco de más de 1.200 años.