Los hospitales israelíes activaron protocolos de emergencia y trasladaron a pacientes de unidades intensivas, neonatología y adultos dependientes de oxígeno a salas subterráneas protegidas contra ataques convencionales, químicos y biológicos, ante la respuesta iraní a los bombardeos coordinados de Israel y Estados Unidos.
El hospital Rambam, el mayor del país, priorizó a quienes no pueden recibir el alta médica inminente, mientras se habilitó la salida de pacientes estables para evitar exposición a sirenas y explosiones que resuenan en Jerusalén y todo Israel.
La población busca refugios bajo tierra en domicilios y espacios públicos, respaldada por una cultura de seguridad con búnkeres incorporados; Benjamin Netanyahu justificó el ataque como preventivo, similar a conflictos previos.
El espacio aéreo se bloqueó en Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes, Líbano, Bahréin y Jordania, generando desvíos masivos de vuelos hacia Siria y Europa, congestión aérea, retrasos y alza en costos de combustible; el Frente Interior impuso restricciones, suspendió clases y actos públicos.
La Unión Europea retiró personal diplomático no esencial del Mar Rojo, recordó sanciones contra el Régimen iraní por asesinatos masivos y temas nucleares; Ursula von der Leyen calificó la situación de preocupante y pidió máxima moderación a todas las partes para proteger civiles y respetar el derecho internacional.