Los hospitales de Israel activaron protocolos de emergencia ante los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos contra Irán, con respuesta iraní alcanzando territorio israelí. Pacientes de todas las franjas etarias, incluyendo unidades intensivas y neonatología, se trasladan a instalaciones subterráneas protegidas contra ataques convencionales, químicos y biológicos.
Todos los centros médicos del país, como el hospital Rambam (el mayor grupo de emergencia subterráneo del mundo con capacidad para 2.000 camas), hospital Lev (con UCI, quirófanos y pediatría bajo tierra), hospital Beilinson (5.000 m² para 200 camas con diálisis), y hospital Ichilov en Tel Aviv (200 camas adicionales), transforman estacionamientos en pabellones equipados con oxígeno, electricidad de respaldo y filtración de aire.
El Ministerio de Salud y la cúpula del primer ministro Netanyahu ordenan estos traslados, acelerando altas para pacientes estables mientras priorizan a quienes dependen de respiradores y terapias intensivas. La población recibe llamados a refugios seguros ante sirenas y explosiones en Jerusalén y otras zonas.
Antonella destacó la interrupción de la cotidianidad en Israel, con sistemas preparados para home office y educación, pero vida alterada bajo tierra. Se escuchan sirenas activas en Israel y Teherán durante el conflicto.
El personal sanitario completo se moviliza, garantizando continuidad de cuidados críticos en modo emergencia, reduciendo riesgos sin evacuaciones innecesarias por sirenas.