Gustavo, un trabajador textil despedido en noviembre de 2025, compartió su doloroso testimonio en el programa, destacando el impacto emocional de perder el empleo tras casi 10 años en la fábrica y su solidaridad con los obreros de FATE que resisten.
El hombre contó que lo llamaron a Recursos Humanos de un día para el otro, despidiendo a grupos de 10 o 20 trabajadores, tras un período de suspensiones y pagos reducidos que vio venir como señal de alerta en la industria golpeada por aranceles y apertura económica.
Con 52 años, familia a cargo incluyendo su mujer y su hijo Joaquín, Gustavo pensó primero en el sacrificio diario de los trabajadores al recibir la noticia, criticando las políticas del gobierno que quitan subsidios a colectivos y generan más pobreza visible en las calles, como gente revolviendo basura.
Estos meses han sido durísimos: vio la fábrica cerrada y hasta la limpió él mismo en duelo, mientras busca trabajo sin éxito y hace changas para sobrevivir, observando cómo otros con múltiples laburos están endeudados y sin tiempo para notar la crisis.
Advirtió a los trabajadores que las suspensiones son el primer paso antes de los despidos masivos y llamó a resistir, como lo hacen en FATE, porque el desempleo va a seguir aumentando en los próximos meses.