En una novela de la vida real, un ex policía militar cuenta cómo aprobó un concurso público en 1997 pero su vida se descarriló por fiestas nocturnas que perjudicaron su relación y trabajo.
Tras dos años de noviazgo problemático, se mudó con su novia a la casa de su hermano sin recursos, ausentándose del cuartel hasta cometer deserción, perdiendo su cargo y enfrentando posible prisión en 2003.
Angustiado e insomne por el miedo a la cárcel, con documento retenido impidiéndole jobs, se sentó en la acera de su hermano a fines de marzo pensando si Dios podía cambiar su vida.
Una desconocida le dijo que Dios quiere y puede cambiarla, invitándolo a la Iglesia de la Gracia, lo que tocó su corazón.