La represión policial en el Congreso contra activistas de Greenpeace que irrumpieron con inodoros simbólicos expuso la inoperancia de un operativo descomunal, donde 500 efectivos no impidieron el acceso a las escalinatas.
Tras detenerlos y trasladarlos a un estacionamiento en Hipólito Yrigoyen, la policía agredió brutalmente al camarógrafo Facundo de A24, que filmaba desde afuera del perímetro, pateándolo y deteniéndolo pese a no intentar ingresar, en un ataque directo a la libertad de prensa.
Otros periodistas como el hermano de Roberto Chaparone y Pepe Mateo también sufrieron gas y agresiones. Patricia Bullrich mintió al afirmar que Facundo intentó entrar, minimizando los hechos, mientras la Policía Federal emitió un comunicado reconociendo desproporción e iniciando sumario, pero el canal denuncia censura y violación al Estado de Derecho.
El operativo, comandado bajo la Ministra de Seguridad ausente en Chile, refleja una desbocada agresión a periodistas y libertades, no casual sino repetida.