El estafador conocido como el "tío fiestero" ingresó al supermercado Canin en Castelar, cargó bebidas alcohólicas, energizantes y whisky por un valor de 2.250.000 pesos, fingió una transferencia bancaria con un alias falso y huyó en su auto dejando la mercadería cargada, mientras la empleada Romina esperaba el pago.
Javier Mosso entrevistó a Romina, quien relató que el hombre actuó con calma durante 15 minutos, vistió con remera de marca, neceser y pelo engominado para aparentar poder adquisitivo, y usó un supuesto chofer para cargar los productos. Ella salió a verificar pero la vecina le avisó que ya se había ido corriendo.
El panel debatió si se trata de hurto o estafa, destacando la planificación y el engaño con la transferencia falsa, común en comercios por la billetera virtual. Recomendaron verificar movimientos bancarios y mostrar caras en cámaras para alertar a otros comerciantes, comparándolo con tácticas de Nueve Reinas.
Romina se sintió culpable y se ofreció a cubrir la pérdida, pero el dueño la respaldó. Insistieron en la bronca por arruinar el mes de trabajadores honestos que luchan diariamente, y llamaron a escachar al delincuente en grupos de WhatsApp de comerciantes.
El segmento mostró videos de la maniobra y enfatizó prevenir estafas similares vistas en redes sociales.