Estados Unidos e Israel lanzaron operaciones militares exitosas contra Irán, no solo en Teherán sino en otras ciudades, matando al general a cargo del ejército y las Guardias Revolucionarias. Bombardearon la casa de Jaminahí, pendiente confirmar si el líder supremo murió, lo que podría escalar la intervención de otros países.
Irán respondió atacando bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, incluyendo Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Bahrein, Abu Dhabi, y un consulado en el norte de Irak con un misil clave. Dispararon 35 misiles contra Israel, todos interceptados por defensas americanas e israelíes.
El analista Muki Terenbaum destaca coordinación perfecta entre EE.UU. e Israel, con Trump cambiando postura al pedir cambio de régimen en Irán, a diferencia de Venezuela o Cuba. Irán está debilitado tras esta segunda guerra, sin capacidad para responder en magnitud, habiendo perdido generales clave.
EE.UU. promete ir hasta las últimas consecuencias ante ataques a objetivos civiles como el consulado, preparando escalada. Irán actúa pero se diluye, sin poder equiparar la superioridad militar estadounidense.