La policía detuvo hace instantes a Johnny Franco, un argentino de 39 años con domicilio en Vicente López, identificado como el manifestante que arrojó bombas Molotov durante la protesta del 11 de febrero frente al Congreso. Lo capturaron en la intersección de Lavalle y Callao mientras participaba de la marcha actual contra la reforma laboral y la ley penal juvenil.
Franco fue reconocido por las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano, que confirmaron su identidad con la del incidente anterior. Lo esperaban las autoridades, pero él regresó voluntariamente al lugar, portando casco, antiparras, máscara, alcohol etílico y otros elementos para agresiones.
En la protesta de hoy, junto a otros cuatro detenidos, llevaban piedras, pirotecnia, tijeras, manoplas de metal, gomeras y bolitas de acero esférico para atacar motos policiales. El conductor mostró fotos y videos del sujeto con un escudo peronista y pañuelo palestino, destacando su preparación para la violencia.
Los periodistas ironizaron sobre su retorno al "lugar del crimen", comparándolo con comportamientos criminales habituales, y exigieron que la justicia aplique todo el peso de la ley sin impunidad, diferenciándolo de un anarquista detenido previamente en incidentes similares.