La policía desplegó más de mil efectivos federales y 800 de la Ciudad en tres cordones alrededor del Congreso, expectante por posibles disturbios durante la votación de la reforma laboral en el Senado. Grupos minúsculos de manifestantes, sin identificación clara, patearon vallas, prendieron fuego que fue apagado por hidrantes y gritaron consignas contra la policía.
El operativo se reforzó un 50% respecto al incidente anterior, con presencia en el comando de Moreno 1550 y la ministra Alejandra Montioliva. Los policías permanecen atentos, listos para intervenir en detenciones si escalan los choques, como la semana pasada cuando tiraron vallas.
Algunos manifestantes llevan máscaras antigás y rostros cubiertos, pero la mayoría muestra caras descubiertas. El carro hidrante se mantiene cerca de las vallas por si repiten agresiones, mientras la situación pasó de tranquila a agitada tras la vuelta de grupos a la plaza.
Cuatro personas quedaron detenidas previamente por agresiones, uso de gas lacrimógeno y heridos policiales en incidentes matutinos con agrupaciones de izquierda y trabajadores de FATE.